Desgraciadamente todavía está extendida esta idea. Algunas personas siguen creyendo que el psicólogo es algo así como la versión moderna del sacerdote. Otros, igualmente desencaminados, piensan que es el recurso de las personas que se sienten solas. Pero estas creencias son sólo el reflejo del desconocimiento que, a pesar de todos los avances que se han logrado.

El psicólogo es un experto en conducta humana, instruido en una disciplina científica llamada Psicología, y aunque como individuo pueda tener unas creencias e ideologías propias, no deja que éstas influyan en el ejercicio de su profesión.

El psicólogo NO es un amigo al que se le explican los problemas. Seguramente, entre él y tú llegue a establecerse una agradable relación de cordialidad, pero no es el objetivo principal. La meta de tu psicólogo es ayudarte a recobrar un estilo de vida satisfactorio y no la de ser tu confidente personal. Forma parte de la terapia que te haga preguntas para averiguar qué te sucede en este momento, pero sólo te interrogará sobre aquellas áreas necesarias para llevar a cabo la psicoterapia.