¿Qué significa SOMATIZAR? Significa que nuestro cuerpo nos habla transformando nuestras dificultades emocionales en síntomas físicos. Esto ocurre de forma involuntaria: contracturas, problemas de la piel, alergias, migrañas, malestares del aparato digestivo…, etc. que no tienen un origen orgánico.

Las dificultades que no somos capaces de verbalizar encuentran su vía de escape en forma de síntomas físicos. El cuerpo nos está diciendo algo y conviene que lo escuchemos.

Se calcula que entre un 10% y un 30% del total de las personas que acuden a la consulta de Atención Primaria (médico de cabecera) no tienen sus quejas causa orgánica que las justifique, esto no significa que el dolor no sea real o que sea una queja simulada. El cuerpo habla desde el dolor. Las migrañas de las que se queja la persona molestan de verdad, el intestino de la persona que dice tener malas digestiones o deposiciones irregulares y dolorosas se manifiestan así de verdad, con dolor, malestar, y alteran realmente el día a día de la persona que lo padece.

Recientes investigaciones en Psiconeuroinmunología señalan que el sistema inmune es el eslabón perdido que hace de puente entre lo mental y lo físico, de forma que los impactos emocionales tienen una traducción en el cuerpo por medio de nuestro sistema inmunitario, así como del hormonal y el nervioso. Se ha demostrado además que la vulnerabilidad al estrés tiene mucha importancia. Tener una red de apoyo social y relaciones positivas con las personas que nos rodean, familiares, amigos y compañeros ayuda a reducir el estrés.

Que el cuerpo habla o intenta decirnos algo resulta cada vez más evidente, por eso es conveniente desarrollar técnicas que permitan traducir a nuestro lenguaje lo que nos dice el cuerpo a través de los síntomas sin causa orgánica.

Por ello debemos estar atentos  a los mensajes que el cuerpo nos envía y tratar de:

1. Buscar ayuda. Poner palabras a lo que nos sucede es la primera condición para dejar de somatizar. Deberemos buscar a un profesional (psicólogo o psicoterapeuta) que nos ayude a verbalizarlo.

2. Evitar la negación. No debemos negar que esos síntomas existen ni sentirnos culpables por su existencia. El camino de la comprensión es más útil que el de la negación. Lo que evitamos enfrentar más tarde o más temprano volverá a manifestarse.

3. Tomar conciencia de que probablemente somos personas vulnerables al estrés. Debemos observarnos e identificar las situaciones que nos causan ese estrés. Lo que podemos identificar seremos capaces de manejarlo.

4. Procurar canalizar las emociones adecuadamente. Las personas que somatizan generalmente reprimen la tensión y la expresión de las emociones que no les agradan, de forma que las van acumulando hasta que el cuerpo las señala. Deshazte del estreñimiento emocional, aprende a expresar cada emoción de forma sana. No hay emociones positivas y negativas, cada emoción nos sirve para algo, algunas son más agradables que otras, pero todas necesarias.

5. Fomentar una red de apoyo sana. Tu red de apoyo (familiares, amigos y compañeros) actúa como un importante modulador del estrés. Deshazte de las relaciones tóxicas. Fomenta las relaciones positivas, cálidad y amorosas, las que te aportan algo y te ayudan a crecer y ser feliz.

6. Seguir un estilo de vida saludable. Sigue una alimentación adecuada, no comas en exceso, practica ejercicio de forma regular, como mínimo camina, mantén en equilibrio tus horarios y duerme las horas que tu cuerpo necesita, cuídate al fin y al cabo.

7. Distribuir bien el tiempo. Si cuidas tus horarios podrá aprovechar mejor el tiempo y conseguir que el reloj no sea una fuente de estrés. Dedícate cada día unos minutos exclusivamente para ti. No pretendas hacer todo ya ni tener completamente al día tus tareas, permítete ser un ser humano más y no pretendas ser perfecto.

8. Controlar y evitar el abuso de sustancias como la cafeína, la nicotina y el alcohol que alteran tu sistema nervioso y fomentan el nerviosismo.

Como ves estas pautas pueden resumirse en que debes cuidarte. Cuidarte tú de una forma integral, tu cuerpo, tu mente, tu entorno físico y emocional, así como las relaciones y actividades en las que tomas parte. Tú tienes la llave para vivir de forma sana, ¡cuídate y expresa lo que sientes! Y si no encuentras espacio para ello en tu entorno, busca otro entorno o acude a un profesional para que te ayude a encontrar las claves necesarias para ello.

 

Mer Manzano.